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Ética informativa de los Mass Media

LA EFECTIVA TAREA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN MÉXICO

A lo largo de la historia al ser humano se le han manifestado un sin fin de necesidades; una de las más importantes, es la de saber que pasa a su alrededor, “el mantenerse informado”; hazaña que se logra al entrar en un mundo de interacción en su contexto, a través de distintas herramientas, que al paso de los años y por la misma carencia, se han ido perfeccionando.

No fue suficiente el uso de su propio cuerpo, sino que extendió sus posibilidades a otros medios para lograr tal propósito. Del gesto paso a la imagen, de la palabra a la transmisión de señales, de la escritura a la informática, etcétera. Hasta llegar a lo que hoy conocemos como medios masivos de comunicación: Internet, radio, televisión, prensa, revistas, libros…

Efectivamente estos medios han puesto en relación a individuos, comunidades y civilizaciones con su entorno desde sus inicios, siendo determinantes en su desarrollo personal, social y cultural.

Ahora bien, los medios de comunicación tienen como principal función el informar, y ¿qué es informar?. En un diccionario cualquiera encontramos que informar es: la acción de transmitir mensajes relevantes, dar a conocer datos sobre algo.

De esta forma podemos distinguir algunas maneras o estilos de manifestar la información en cualquier medio. En el caso concreto de la televisión y la radio mexicana, nos damos cuenta del gran número de programas que desfilan en ellas, en donde existen comunicadores (Comunicador: persona que tiene como profesión el hacer eficiente la transmisión de un mensaje a un público objetivo por un medio; también realiza un trabajo social para informar, expresar y convencer, que puede ser en la radio o en un canal de televisión u otro medio masivo de comunicación.) que siguen una determinada línea editorial (ideología del medio en el que trabajan), la cual influye en su quehacer como informador, quienes cada vez están más orientados a trasmitir las noticias curiosas, a difundir la publicidad encubierta y a practicar la manipulación en la información relevante para la vida de los ciudadanos.

Así pues encontramos medios amarillistas, que se evocan a ridiculizar el hecho, evento, o acontecimiento, y de igual modo a la persona o personas involucradas.
Otra inclinación es el favoritismo, que se identifica a simple vista, cuando los medios muestran cierta preferencia, por ejemplo: hacia algún partido político, religión, personaje, equipo de fútbol, entre tantas cosas más.

No menos destacado es el estilo que se enfoca a llamar la atención de los espectadores con notas alarmantes y/o aparatosas.

Ante este panorama es innegable la tristeza que sentimos al leer un periódico, al escuchar un noticiero y al observar un programa, sobre la realidad nacional o internacional, pero es más desconcertante, y penosa la forma como se presentan al mundo los hechos que forman parte de nuestra cotidianidad.

Como hemos visto, los medios de comunicación tienen como función informar y difundir las incidencias de forma veraz, objetiva y oportuna, a toda la gente.

Por desgracia las noticias se presentan como si fueran espectáculos y tratan de impresionar a un auditorio desapercibido; mostrando en forma escalofriante los hechos, además publican titulares amarillistas y repulsivos. Entrevistan a personas afectadas por cierta calamidad con preguntas frías y sobreentendidas, en vez de brindarles un cierto apoyo.

Los noticieros han perdido ese carácter de informador analítico, para convertirse en un negocio que busca un rating determinado o cierto número de ventas a nivel nacional. Los mass media han ido eliminando esa veracidad y objetividad para convertirse en las vías perfectas del amarillismo y el morbo, a esto se le adhiere el comportamiento individualista, irresponsable, descortés e irreverente que se observa y sin embargo, se sigue manteniendo.

Ya han sido bastantes las conferencias e investigaciones acerca de la credibilidad de los medios noticiosos, un aspecto ineludible de la sociedad moderna y cuya credibilidad se encuentra en entredicho. Los mismos profesionales del periodismo no cesan de escribir artículos y libros sobre la ética de la profesión, con lo que colaboran a informar abiertamente sobre el deprimente estado de su imagen pública.

Esta circunstancia puede relacionarse con una conciencia cada vez mayor del público hacia el poder de los medios noticiosos en las vidas de las personas, ya que han llegado a representar el “cuarto poder”, que en determinados momentos históricos y en culturas específicas han jugado un papel de verdadero contrapeso hacia el poder gubernamental, de manera que, en su rol más estricto, como representantes de la sociedad civil, la prensa y en menos medida, los medios electrónicos son vigilantes de la tarea y responsabilidad de los gobiernos.

En la actualidad con las nuevas tecnologías y la misteriosa economía global, los medios son acusados de mentir, manipular y tergiversar la información; de este modo la moral se encuentra suspendida de una cuerda bastante floja. La iglesia, la familia y el matrimonio han perdido su arraigo en los corazones de la gente y las espantosas realidades de las que informan ineludiblemente la televisión, la radio o la prensa escrita, lastiman y, cuando menos, incomodan la sensibilidad de las personas.

Pero ¿hasta qué nivel faltan los medios a la ética?, ¿quién es mayor víctima, el mensajero o el receptor?
Estas interrogantes no se pueden responder de manera simple, sino que requieren un amplio análisis y una convincente explicación. Para esto tendríamos que tomar en cuenta que los medios de comunicación masiva son, antes que nada, empresas y, como tales, su principal producto de comercialización es la información.

Si partimos entonces desde este punto, diríamos que el principal objetivo de los media (aunque no el único) es vender y generar ganancias; y cuantas más, mejor. En una época en la que hacer dinero de forma rápida y fácil parece ser la máxima que obsesiona a la mayoría, los medios no escapan a esta realidad. Entonces sin duda el caso más paradigmático es, el de la televisión, el medio que alguna vez tuvo como funciones el informar, formar y entretener; no obstante, en los últimos años esta última ha relegado a las otras dos.

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"El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona". Aristóteles



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